Cómo dejar de procrastinar

Procrastinar. Hasta hace unos años no sabía que esa palabra existía. Pero que no tengas una palabra para expresar algo no significa que ese algo no exista.

como dejar de procrastinar almademater

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Procrastinar es el infame arte de dejar para luego lo que podrías hacer ahora. Procrastinar puede costarte disgustos, dinero, relaciones… y es un hábito muy difícil de abandonar.

Procrastinar no es enemigo de planificar

Muchos buenos planificadores son también enormes procrastinadores. Si recuerdas el vídeo sobre el método Konmari, mencionaba la diferencia entre los put outers (“los guardadores”) y los put downers (“los dejadores”). Los put outers son estas personas (a las que tengo una envidia muy malsana) que terminan algo y lo guardan, tal y como nos enseñaron en el cole. Los put downers, que somos mayoría, terminamos algo y lo dejamos donde está. Podemos guardarlo a costa se fuerza de voluntad, y mucha planificación pero no nos sale solo. Volviendo al asunto, los procrastinadores son los put downers del tiempo. Es más, ser desordenado es una forma de ser procrastinador.

Como esto ahora no lo quiero hacer porque X, lo hago luego. Lo hago luego, lo hago luego, lo hago mañana... no lo hago.

Al igual que los put downers, la única forma de mantener la vida organizada para los procrastinadores es echarle mucha fuerza de voluntad y mucha planificación. Un agotamiento mental considerable y mucho tiempo invertido en organizar tonterías.

Por qué procrastinamos

Procrastinar es adictivo, porque la recompensa (no hacer eso) la tienes ahora. Todos los hábitos necesitan una recompensa para que funcionen. Lo ideal es que esta recompensa sea intrínseca (eso es lo que hace funcionar al método Montessori) y en este caso lo es, el beneficio de no hacer algo es no tener que hacerlo.No es que seas más vaga que ninguna. Los publicistas saben que los procrastinadores somos mayoría y por eso hay tantas llamadas a la acción en los anuncios: por tiempo limitado, hasta tal fecha, llama ya… Y muchos trucos para recompensar tu esfuerzo.Todo este petete para decirte que si eres una procrastinadora de la pradera, no estás sola y eres normal. Y que hay esperanza. Y un remedio que no tiene nada que ver con las millones de de to do list que tienes repartidas, que no es incompatible con planificar pero que no requiere sistemas de productividad super complicados.

Pregúntate: ¿qué siento que debería estar haciendo?

En el fondo, dentro de ti, sabes lo que tienes que hacer. Esa pincita en el estómago cuando saltas el zapato en mitad del pasillo por tercera vez, cuando te pones a limpiar en vez de hacer la declaración de la renta, cuando estás contestando correos en lugar de mandar un informe que a lo mejor te echan para atrás, cuando miras las ofertas del gimnasio pero no te apuntas.La solución es así de sencilla y a la vez de difícil. Mirar hacia adentro y reconocer que sabes lo que debes hacer. Y actuar en consecuencia con lo que te pide tu yo verdadero.

Paso a paso

Dejar un hábito como procrastinar, tan arraigado en nuestro interior y en nuestra sociedad, es comparable a dejar de fumar. Las no ex-fumadoras no sabrán de qué hablo, claro. Para dejar de fumar hay que sentir esa pincita que te dice, desde dentro, no fumes. No porque sepas racionalmente que es malo para tu salud y tu bolsillo. Y llega un día en el que la has escuchado lo suficiente para decir al mundo: yo no fumo, y dejarlo.

Repite conmigo: Yo no procrastino.

Un besito ❤ Silvia

Photo by Abigail Keenan on Unsplash