Mamá, muévete por tu salud (mental)

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Que el ejercicio físico es bueno para el cuerpo es una obviedad pero lo más alucinante es que es incluso mejor para la “cabeza”. Te dejo unos datos para que lo flipes un poco.

¿Además de para adelgazar, para qué sirve el deporte?

La química de la felicidad

No sabemos muy bien hasta que punto nuestra química interna es la que controla nuestras emociones. Lo que sí sabemos es que, a nivel químico, el ejercicio, por poco que sea aumenta los niveles de serotonina, que es el neurotransmisor de la felicidad y los de testosterona (sí, las mujeres también tenemos testosterona), que nos ayuda a tener más energía.

El check mental

¿Sabes ese momento por la noche que después de todo el día (especialmente cuando tienes un bebé, que la vida es un caos) te preguntas, qué he hecho hoy? Pues si ese día has hecho deporte, la sensación de tarea completada produce muchísima satisfacción. 

Yo ya he hecho mi parte

Parecido al check mental, pero aún mejor. Saber que has puesto tu parte para cuidar de tu salud. Y si manifiestas… pues eso: Universo, ya he hecho mi parte, entrégame el cuerpazo que me pertenece.

Para dormir mejor

Y volvemos al temita. Hacer deporte no va a hacer que tus hijos duerman más, pero sí que puedas conciliar el sueño más rápido. Esto es muy importante cuando te toca despertarte tres o cuatro veces por noche.

Mejora la memoria

Esta no te la esperabas, y sabes que la necesitas. El “cerebro de madre” es real. Durante el embarazo el cerebro cambia junto con el cuerpo y se pierde mucha memoria. Aunque luego el cerebro se adapta a su “nueva forma” dormir mal no nos ayuda y al final nos quedamos cuatro o cinco años con la cabeza perdida. El ejercicio favorece la concentración y el foco, y así mejoramos nuestra capacidad de atención y nuestra memoria.

Te hace más creativa

El deporte es una especie de meditación. Cuando estás en ello (sea un partido de volley o una clase de crossfit) tu mente se libera de la avalancha de pensamientos habituales y despeja el camino para encontrar soluciones a problemas. Como consultar con la almohada pero quemando calorías. (nota: funciona mejor cuando la actividad es difícil y/o nueva)

¿Te he convencido ya de que hacer deporte no es sólo para perder kilos? Por cierto, no pretendas perder PESO haciendo deporte, otro día te cuento por qué.

¿Cómo empiezo?

Si cuando piensas en ponerte a hacer ejercicio se te hace bola, probablemente tienes unas expectativas demasiado altas y no sea por culpa tuya.

Cada vez que alguien menciona que va a empezar con el deporte, salen los 50 expertos en fitness de turno. Que si entrenar en ayunas sí, que si no, que si las pulsaciones a tanto, que si mínimo 40 minutos, que mejor cardio, que mejor entrenamiento de fuerza, que tres veces por semana, que todos los días… Tendemos a quedarnos con lo que nos suena más difícil.

Luego está el troll al que le dices que vas a correr dos días por semana y te dice que si no corres tres y haces pesas otros dos, que para eso no hagas nada. 

Cualquier paso que des, cuenta.

La diferencia entre uno y dos es del doble, la diferencia entre cero y uno es el infinito. 

Lo que te voy a contar ahora es producto de mi experiencia como  “deportista mediocre”, pero deportista a fin de cuentas, desde los 10 años.

No hagas cosas que detestas

Si odias las pesas, NO HAGAS PESAS. Muchas veces nos dejamos llevar por las recomendaciones de los demás sin tener en cuenta nuestras filias y nuestras fobias. Una vez intenté aprender a jugar al pádel porque todo el mundo lo hacía, ¡puff, qué castigo! Acabé odiándolo para siempre (y a Dios pongo por testigo de que nunca volveré a jugar al pádel).  Si no te gusta ningún, ningún ejercicio, y nunca has hecho nada, empieza por alguno que parezca fácil. Andar también vale.

Haz mucho menos de lo que eres capaz

Yo he “vuelto al gimnasio” muchas veces. Después de una mudanza, al empezar el curso, tras un parón por una lesión, etc. La lección que me he llevado de todos esos comienzos es que si empiezas muy suave y quedándote con ganas de más, tienes más posibilidades de éxito. La clave es no quemarse. 

Lo de los 21 días es mentira

Hay estudios que dicen que son 66 días, y otros que dicen que ciento y pico. Cada persona es un mundo y un hábito se rompe por cosas tan tontas como el cambio de hora o las fiestas de navidad. Así que no te obsesiones con lo de establecer el hábito en X días porque te puedes caer del vagón en cualquier punto del camino y también te puedes volver a subir más tarde.

Póntelo fácil

Has encontrado el ejercicio que quieres hacer pero no lo puedes hacer porque el horario no te viene bien. ¡Next! Siguiente idea. Sobre todo para este primer paso. A lo mejor dentro de tres meses encuentras otro sitio donde dan esa clase que quieres en el horario adecuado, las cosas aparecen tarde o temprano. De momento, empieza con algo que no te de muchos quebraderos de cabeza.

Búscate una compi (si crees que la necesitas)

Para algunas personas, formar un hábito es más fácil si tienen un compañero que les sirva de “controlador”. No dejar tirada a tu amiga puede ser una motivación para empezar. Búscate a alguien que ya tenga el hábito o que esté muy motivada. ¡Y no hagais pellas juntas! Los entrenadores personales son perfectos para eso y cada vez hay más. ¡Plantéatelo si te cuesta ponerte sola!

No dependas de nadie

¿Pero no me acabas de decir que…? Pues sí. Pero tu pareja de deporte no tiene nada que ver con esto. Con no dependas de nadie me refiero a que no estés a expensas de que una persona te “haga el favor” de vez en cuando para que tu puedas hacer el ejercicio.

Organiza las agendas con tu pareja, con los abuelos, tíos o quien haga falta, pero una vez esté decidido, estará escrito en piedra. No hay favores, hay normas y horarios. Si alguien falla, TE FALLA A TI Y SE FALLA A SÍ MISMO. Los niños eran su responsabilidad en ese momento. 

Eso es todo amiga. Me encantaría que este post te ayudase a iniciar (o retomar) el deporte. Si te animas a empezar, hazte una foto postureo para stories y etiqueta a @almademater.

Ciao ❤ Silvia

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Mamá muévete

Por tu salud… mental