Rutina de tarde para el verano

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Cambiando la rutina a modo verano

A algunas personas les sale natural hacer un cambio de horarios cuando llega el verano. A mi no. En estas fechas, lo que normalmente es una ventaja, la capacidad para mantener rutinas, se vuelve un handicap.

El año pasado sufrí las consecuencias de seguir la rutina de invierno todo el verano. Perdón, de intentar seguir la rutina de invierno durante todo el verano.

El resultado: catastrófico. Ni la temperatura, ni las horas de luz, ni los horarios de los demás cuadraban con los nuestros. La mitad de los días no encontraba el momento para el baño. Unos días el peque se acostaba tarde y se levantaba temprano, otros se acostaba temprano y se levantaba temprano… al final, de rutina no tenía nada.

Lo peor de todo es que me pasé el verano odiando que fuera verano. En lugar de estar agradecida de poder jugar en la playa con mi hijo hasta las nueve de la noche, me iba a las ocho, muy enfadada porque todavía era de día.

Como buen ser humano, seguro que este año me tropiezo con esa piedra un par de veces más, pero he decidido poner en marcha un plan de contención anti-rutina de invierno. ¿Cómo? Con una rutina de verano :)

Paso 0: Aceptar que la hora de dormir se retrasa hasta las diez y media

En muchas casas esta es la hora normal. En ese caso, continúa con la hora de siempre. Pero si eres de las que mete a los peques en la cama lo más temprano que puedes y das carpetazo al día, sabrás lo que supone este cambio. Mi hijo suele estar dormido a las nueve (mi trabajo me costó) y jamás duerme siesta. Así que para mí, esa hora y media extra es bastante dura.

Paso 1: Cambio de la hora del parque

En mi casa, la hora oficial de ir al parque es las cinco y media (excepto en diciembre y enero, que la adelantamos un poco). Si vives en cualquier punto de la Península que no pueda calificarse como norte, entenderás que esto no son horas. Así que retrasamos el parque hasta las siete o siete y media.

Esto deja un enorme hueco desde la hora de la comida hasta el parque, que hay que llenar con actividades, claro.

Paso 2: LA actividad de la tarde

Con una tarde tan larga y el parque a partir de las siete, algo más habrá que hacer. Lo mejor es no tener que pensar qué. Tener preparada una actividad (bastante pringosa, a ser posible) para cada día elimina el ¿y qué hago contigo a las cuatro de la tarde con cuarenta grados a la sombra?.

Paso 3: El baño antes del parque

Atenta contra todo lo que sé sobre higiene infantil, pero es la única forma de asegurarse de que el peque se bañe a diario. Aquí es bastante común eso de bañar a los niños antes de salir y este año le voy a dar un voto de confianza a la sabiduría popular. Acepto que la mayoría de los días el baño habrá sido para nada. Pero igualmente el año pasado se quedó sin baño muchas veces porque se nos hizo demasiado tarde en el parque, así que no perdemos nada. Y con el baño relleno al menos una hora de las cinco que hay entre el almuerzo y el parque...

Paso 4: Películas en lugar de capítulos de dibujos

Este paso va especialmente dirigido para las casas en las que no existe la siesta. :((((( Vale, una película es muy larga y se supone que los niños no deben ver tanto rato de pantallas, pero hay cuarenta grados ahí fuera...

Curiosamente, que las películas sean más largas que los capítulos de series es algo bueno. En las películas, la historia se desarrolla de forma más lenta, no hay acción constante, hay mucho más diálogo y el argumento es más complicado. Ayudan a estirar un poco el intervalo de atención (lo normal es que un niño de dos años no sea capaz de ver una película entera). Vamos a buscarle el lado positivo a la tele.

Paso 5: El juego independiente

No te vengas arriba con la rutina de verano y se te olvide dejar espacio para la espontaneidad. Deja espacios vacíos de actividades dirigidas en los que no estés disponible para jugar porque estés haciendo otra cosa, como por ejemplo, recoger, cambiarte de ropa o leer. Mejor que no uses pantallas en ese rato. La idea de estos espacios “muertos” es estirar su capacidad para el juego independiente.

Rutina alternativa: las tardes de playa

No vivo en una ciudad con mar, pero está lo suficientemente cerca como para ir varias veces por semana. Para evitar las horas de sol intenso nunca llego a la playa antes de las seis. A veces estoy llegando y la gente ya se va. Los días de playa hay que dejar el baño para después, claro. Este horario es igual de válido para la piscina. Eso sí, algunas las cierran a las ocho…

La flexibilidad es clave

Te lo recuerdo por si eres una rutinator como yo. No pasa nada por saltarse la rutina en verano. No pasa nada por saltársela en invierno tampoco, pero en verano hay que aceptar que puede que un día vean demasiada tele o se acuesten a las doce. Y no pasa nada porque para eso es el verano.

P.D. Por supuesto, si sucede el milagro de la lluvia de verano y surge una tarde de saltar charcos en camiseta y chanclas, ¡aprovéchala como oro!

¿Qué cambios haces tú en verano? ¿Me lo cuentas?

Un besito ❤ Silvia


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