Las 3 lecciones que me enseñó Juego de Tronos

Hace unos días terminó LA SERIE, Juego de Tronos. Tengo que confesar que hice la frikada de levantarme para ver el último capítulo a las tres de la mañana con mi pareja, cosa que no había hecho con ninguno de los anteriores. Creía que el episodio final lo merecía. Puede sonar cursi y un poco nerd, pero nuestra afición por la serie y los libros fue muy importante al principio de nuestra relación y discutir nuestras teorías era un ritual semanal cada vez que había temporada nueva. Además no quería arriesgarme a spoilers.Tengo la esperanza de que alguna de mis amigas, que se ha negado durante seis años a ver la serie, caiga en el abismo y se pegue una buena maratón, así que no voy a destripar nada de la serie.Estoy segura de que si me pongo a pensar puedo sacar miles de lecciones de cada uno de los personajes, pero he querido quedarme con tres cosas que me ha enseñado esta última temporada. Ninguna de ellas tiene que ver con el argumento de la serie sino con el fenómeno que es la saga en sí misma.

El odio hace mas ruido que el amor pero no es más poderoso

En realidad esta lección  sale más de las reacciones de los “fans”, que de la propia serie. Me desperté a las tres, me acosté a las cuatro y seguí durmiendo hasta las siete de la mañana. Habilidades que tiene una.Por la mañana, cafelito en mano, era el momento de leer salseos y cotilleos del capítulo final. ¡Error! El primer titular que leo es: EL PEOR FINAL DE LA HISTORIA. Al menos tuve la decencia de no castigarme con tanto odio gratuito y no lo leí. Ese titular contradecía mi opinión sobre el final y no podía entender cómo había tan poca comprensión seriéfila en una persona. La opiniones negativas o contrarias de los demás, incluso aunque vengan personas que no “respetamos”, nos afectan mucho más que las positivas. Al menos, sé por qué y he podido ponerle remedio.

Las personas necesitamos cinco interacciones positivas para compensar una interacción negativa.

Este año he leescuchado (leído en audiolibro) cuatro libros sobre felicidad y otros tres sobre hábitos y en todos aparecía esta frase. Es decir, que en rigor no lo he aprendido de Juego de Tronos, pero ha sido gracias a este titular “malvado” que he podido ponerlo en práctica de forma científica por fin. A fin de cuentas, sólo se trata de opiniones acerca de una serie de ficción. La relación entre cómo percibimos el odio y el amor no es uno a uno, es cinco a uno.Lección aprendida: Cuando haces una crítica negativa (otro día entramos en lo de criticar porque también tiene mucha miga) dejas una “herida” que sólo puede cerrarse con cinco o más interacciones positiva. Esto vale para tu pareja, tus hijos, tus empleados y tú misma.Cuando recibes un imput negativo (en este caso era una contradicción entre mi opinión y la de otra persona) puedes liberarte de él con cinco interacciones positivas: opiniones que refuercen la tuya, un cumplido, una acción positiva random de otra persona, algo que te saque una sonrisa... Cinco a uno, como mínimo.Consejo gratuito y no solicitado: Regala interacciones positivas. Las interacciones positivas te dan un minipunto a tí y otro minipunto a la otra persona.Si te sale de dentro decir algo bonito (y no vale gritar “buenorro” a un desconocido, eso es acoso…), dilo y punto. Si te sale de dentro hacer un regalo, hazlo y punto. Un ofrecimiento, una llamada, un perdón… incluso pedir ayuda se puede considerar una interacción positiva, si no vas con ánimo de explotar. Todos vivimos en el cinco a uno.

Acepta que no tienes el control

Lo que enganchó a todo el mundo a esta saga, junto con los diálogos, fue la incertidumbre. En el primer libro/temporada descubres que no te puedes apegar a ningún personaje, porque en cuanto te enamoras de él o ella, saca su lado oscuro o le cortan el cuello.  Ha sido muy divertido montar y demostrar teorías, pero eran sólo eso, teorías. A lo largo del los años muchos han visto sus teorías tiradas por tierra, incluida yo misma.Después de fallar más que una escopeta de plomillos en las primeras temporadas/libros, me rendí al “espera lo inesperado”. Empecé a disfrutar de las sorpresas y a aceptar que no soy yo la que escribe los guiones. Bueno, una vez no me gustó nada un giro del guión así que escribí un fanfic y me quedé mucho más a gusto.

Hay cosas que puedes controlar y otras que no. Lo único que puedes controlar de verdad es cómo te sientes respecto a ellas (y no es fácil como parece)

Me imagino que todas hemos vivido algún momento vital inesperado (para lo malo) pero si no, por lo menos después de la crisis económica ya podíamos estar curadas de estabilitis y controlitis. Pero no es así como funcionamos los seres humanos. María Montessori decía que, entre otras, el ser humano tiene tendencia al orden (mental) y a la orientación (saber donde estamos física, emocional y espiritualmente para tener seguridad y confianza).Así que cuando no sentimos seguridad respecto a lo que pensamos o hacemos o las cosas no se adaptan a nuestro orden mental, tenemos tendencia a ser “control freaks”. Y es entonces cuando te estresas porque no encuentras aparcamiento, porque tu hijo no quiere ponerse el jersey, porque tu suegra no está de acuerdo contigo, porque una serie no acaba como tu quieres…Lección aprendida: No sé cómo reaccionaría ante una situación inesperada, incontrolable, de las gordas de verdad, de las que te cambian la vida. Lo que sí puedo hacer, y tú también, es reaccionar con desapego ante los baches del día a día, ante las cosas que no son como yo quiero pero que, bueno, al final de la semana no son más que una gota en el océano.Lo mejor que te puede decir alguien en este mundo crispado, es que tienes horchata en las venas. Además estas pequeñas sorpresillas del día a día lo hacen más interesante.Consejo gratuito y no solicitado: Aumenta tu porcentaje de horchata en sangre, pero si algo te toca mucho el “jaigo”, haz un fanfic. Tal cual. Escribe  (lo puedes hacer de forma mental pero no funciona igual de bien porque se tiende a rumiar en vez de a soltar) lo que te gustaría que hubiera pasado y libérate de ello. Me estoy refiriendo a cómo te hubiera gustado que fuera una conversación o una situación. Verás como tu trama imaginaria probablemente tiene flecos sueltos y tampoco es tan perfecta como pensabas.En realidad esto se llama scripting y es una técnica de manifestación, pero yo la uso también para esto. Quién sabe, a lo mejor se te da bien y eres la próxima R.R. Martin...

Luce los cambios con orgullo

El cambio que más me ha llamado la atención de toda la serie no es el cambio de un personaje concreto, aunque madre mía vaya cambios radicales los de algunos… Cuando empezó esta saga las mujeres eran puros objetos (sexuales, sobre todo) y ha habido tal evolución al respecto, que cuando en la última temporada apareció una escena muy “del juego de tronos antiguo” me chocó tanto que pensé que se habían confundido.Obviamente los creadores no son tontos y la escena estaba puesta a propósito para evidenciar la evolución que ellos mismos han llevado a cabo. De saga medieval misógina a serie feminista e inclusiva hay un largo recorrido que han mostrado con orgullo..

No tiene utilidad volver al ayer, porque entonces era una persona distinta. Lewis Carroll

Nunca he sido de esa gente que le tiene alergia al cambio en los demás, aunque cuando se trata de mi misma, es un poco diferente. Esta es la lección de juego de tronos más difícil de escribir porque creo que es la que menos tengo integrada, así que se aceptan consejos.Estamos todo el rato en constante cambio o evolución, queramos o no. Pero hasta cierto punto podemos elegir cómo nos mostramos ante los demás como personas, como profesionales, como amigos, como padres, hijos, como parejas, como deportistas o no, etc.Siempre tendemos a mostrar una versión desactualizada de nosotros mismos, de forma inconsciente. Otra de las tendencias de las que habla María Montessori es de la tendencia a la pertenencia. La parte de nuestro cerebro que es más automática y primitiva piensa que si somos queridos siendo como somos, ¿qué sentido tiene mostrarnos de forma diferente? Es un riesgo que hay que correr de forma consciente.Lección aprendida: En el fondo, las personas apreciamos los cambios, incluso los que se nos atragantan al principio. Ya sabemos que probablemente no no nos sentiremos bien hasta que cinco pulgares hacia arriba  nos compensen uno hacia abajo y que tendremos que aceptar que muchas personas temen aquello que se sale de su orden mental, pero todo es cuestión de darle tiempo a los demás. Y es que casi todos los cambios son a mejor, porque literalmente el mundo va siempre a mejor. [Si no me crees te dejo esta charla TED que lo demuestra con cifras] Que se note que has cambiado.Consejos vendo que para mí no tengo: Me encantaría dar un consejo para esto, pero no tengo ni idea. Este artículo es un pequeño paso. Llevaba meses en un bloqueo creativo (al que no ayudaba estar de trabajo hasta las orejas) a la hora de escribir, porque me había obsesionado con escribir post muy técnicos, muy centrados en decoración y montessori, cuando lo que me salía de dentro era otra cosa, que no veía que estuviera integrada en el discurso.Hasta que vi ese capítulo y lo rumié unas semanas… Medieval... Y feminista. Si ellos han podido integrar esas dos cosas no creo que sea tan descabellado meter temas diferentes en mi blog. Creo que va siendo hora de aceptar los cambios y que no va a ser todo deco-tips y método Montessori por aquí.Espero que te guste el cambio.

Un besito ❤ Ciao

P.D. Se avecina otro cambio más: me cambio de servidor, así que puede que mi web esté inactiva unos días a principio de junio. Cruzaré los dedos para que todo vaya rápido